domingo, 5 de abril de 2015

QUE COMAN PASTELES!

QUE COMAN PASTELES!

No es mi intención irrumpir en este espacio con un recetario de repostería, sino con una reflexión sobre el poder que la desinformación tiene en nuestros días y tuvo en el destino que inmortalizó a esa austriaca de triste memoria que en su día fuera reina de Francia y que terminó con su entorno alejado del pueblo y la cabeza separada del cuerpo. El poder de la palabra, el poder de la infamia.

Para ilustrar lo que digo, debo remitirme a la comentada visita de Estado hecha por Peña Nieto al Reino Unido a principios de marzo de 2015, la cual fue objeto no sólo de burlas supinas, sino de calumnias propias de un mitómano, presentes como nunca antes, gracias a lo que el comentarista Eduardo@ruizhealy llama “La Chusma Digital”.  

Entre la basura arrojada por esta turba desinformada a las redes están, por enésima vez, los comentarios que afirman mañana tarde y noche que Enrique Peña viajó a Londres en “su nuevo avión” ignorando que la adquisición de esa aeronave fue solicitada en la administración del panista Felipe Calderón y aprobada por el Congreso luego de que la SEDENA apelara a razones de seguridad nacional para renovar la flota presidencial, indudablemente cuestionada  tras la muerte de 3 secretarios de Estado en menos de 5 años a causa de accidentes relacionados con aeronaves a cargo del Estado Mayor Presidencial (salvo el jet de Juan Camilo Mouriño).

Además, se olvida esta chusma digital de que el famoso avión, ni siquiera ha salido de los talleres de Boeing y por ello, otra de sus calumnias, la de que Peña viajó a Londres con una comitiva de 200 personas cae por su propio peso, pues al actual TP01 no le caben más de 70 pasajeros.

En contraste y a la distancia, debo decir que para las mismas fechas, el Presidente de Colombia estuvo visitando a los reyes españoles, pero a diferencia de lo que ocurrió en México, las redes sociales usadas por los colombianos no se plagaron de calumnias, sino de críticas, muchas de ellas relacionadas con el proceso de paz que adelanta el gobierno de Juan Manuel Santos con las FARC. ¿Qué con eso? Pues, que las redes si pueden emplearse como plataformas para manifestar el disenso, llamar a la participación ciudadana, a promover causas justas, pero no se vale utilizarlas como un medio para agraviar y menos aún sembrar más mentiras en mitad de un campo plagado de ignorancia, confusión y miedo, tal cual lo hicieron en 2011, tres jóvenes veracruzanos que provocaron psicosis entre la población por publicar, sin fundamento, que varios atentados iban a tener lugar en algunas escuelas del puerto.

Y como las anteriores, muchas más calumnias. De las últimas, la que circuló a través de Twitter y en muchos muros “facebookeros” afirmando que el fin de la relación laboral entre Carmen Aristegui y el grupo MVS, era una injusta venganza del gobierno federal contra la periodista, mentira que me deja un sabor a retórica trasnochada sobre libertad de expresión y que en su momento también fue empleada para tratar de “explicar” el cese de Pedro Ferriz  de su empresa, el cual obedeció en realidad al quebranto que sufrió su credibilidad, pues tras presentarse como paladín de la honestidad y señalar a los actores políticos de ser hipócritas, cínicos, desvergonzados y deshonestos, se descubrió que sostenía una relación fuera de matrimonio con una compañera de trabajo. ¿Y la congruencia apá?   

Olvida esa “Chusma Digital” que hace unos días la empresa Univisión, esa sí presionada por el gobierno federal pero de los Estados Unidos, cesó al colaborador de un programa de espectáculos por afirmar que la esposa de Barack Obama parecía parte del elenco del Planeta de los Simios.

Por último, no hay que perder de vista el triste espectáculo protagonizado en plena semana santa por @DeniseDresserG, una politóloga que, hasta antes de su imperdonable pifia yo consideraba articulada pero que, envuelta en la ola trendy de la crítica facilona hacia Peña Nieto, omitió el deber de cualquier persona responsable, de confirmar la información antes de divulgarla y con el afán de satisfacer los apetitos de esa insaciable masa que encuentra en la descalificación de la autoridad su máxima realización personal, se aventó la puntada de afirmar que la hija de Peña Nieto llegaba a la Anáhuac en helicóptero.  

Vergüenza debió sentir Dresser, cuando Carlos Peralta, dueño de grupo IUSA la desmintió a ella y a todos los calumniadores de oficio, porque en realidad el helicóptero que se vio bajar en el Campus Norte de la Anáhuac, no llevaba a la hija de Peña, sino al propio Peralta, consentido de esa universidad tan es así que hay cátedras que se dictan en esa casa de estudios que llevan su nombre y el nombre de su padre, Alejo Peralta.

Aun cuando quisiéramos jugar al calumniador, las imágenes de ese helicóptero muestran una aeronave de matrícula privada y ello desmiente que la hija de Peña hubiera hecho uso de la flota aérea del Estado Mayor Presidencial en el día, la hora, el lugar y el modo en que afirmó Dresser, como por el contrario sí lo hizo y con total descaro, David Korenfeld, titular de la CONAGUA o como en su tiempo hiciera Sergio Estrada Cajigal ex gobernador panista de Morelos que utilizaba el helicóptero destinado al ejecutivo estatal para pasear a su novia, al punto que los morelenses, en su infinita sabiduría, llamaron a la aeronave el "Helicóptero del Amor".     

Y en el último de los escenarios, aún si la hija mayor de Peña Nieto hubiese llegado en una aeronave oficial, debe recordarse aquí que ni las hijas de Obama, ni los del presidente de Colombia, ni los de Ollanta Humala llegan en taxi a sus escuelas, no por simple vanidad, sino por una premisa tan sencilla a la que llamamos Seguridad Nacional.     

Si dudas quedan, no está por demás dejar constancia de la facultad discrecional que en su caso podría haber usado el Presidente Peña para enviar a su hija en helicóptero a la escuela, leyendo lo que dispone el artículo 29 del Reglamento del Estado Mayor Presidencial, el cual dispone:

Artículo 29.- Corresponde a la Coordinación General de Transportes Aéreos Presidenciales: I. Proporcionar el servicio de transporte aéreo al Presidente de la República, así como a los servidores públicos y DEMÁS PERSONAS QUE DETERMINE el propio titular del Ejecutivo Federal;

Sólo como nota, aún para ir de vacaciones la flota aérea presidencial está al servicio del Presidente de la República, pues su investidura y los intereses que podrían verse afectados si su seguridad o la de los suyos resultara comprometida, no cesan ni en vacaciones ni en días festivos, por ello y aunque quisieran (cuanto lo dudo, jajaja) es imposible que el Estado Mayor permitiera a los hijos del Ejecutivo Federal desplazarse en metro, metrobús o Flecha Roja para acudir a sus compromisos.

        

Sólo recuérdese, en el fragor de la Revolución Francesa, un pasquín provocó en forma premeditada a las masas afirmando que la reina María Antonieta, al enterarse de que el pueblo no tenía ni pan para comer, dijo con sorna: “que coman pasteles”. La verdad nunca dijo tal cosa y sin embargo, el pueblo hambreado y desprovisto de juicio, creyó el rumor vendado de ojos. 

Después Robespierre y el caos, el cadalso, las cabezas, la anarquía.

Por eso, a mí que no me vengan...!!!!!!!

Guillermo Gustavo Flores-Chacón
Bogotá, D.C., Colombia; abril 2015

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